Me como las uñas siguiendo el reality en que parejas chilenas y argentinas ponen a prueba su fidelidad.
El formato es conocido. De hecho, data de hace 23 años, cuando se emitió por primera vez «Temptation island». En este caso, en «La isla de las tentaciones. Argentina y Chile» (Prime video, desde este 9 de agosto), cuatro parejas arriban a un paradisíaco rincón del Golfo de México y son recibidos por la trasandina Flor Peña y por Benjamín Vicuña, que en tentaciones tiene un doctorado y cuatro magister. Los primeros minutos del episodio inaugural me costó un mundo sacarme el personaje que encarnó nuestro compatriota en la tercera temporada de «El encargado» (Disney), pero ya lo logré.
Los tórtolos (tres de los cuales son chilenos) son separados en dos casas, una para los hombres y otra para las mujeres. Allí conviven con ocho «tentadores» o «tentadoras» según el caso, que se juegan la vida para seducirlos. La idea es que al final del experimento cada uno de los que entró decida con quién regresa a su vida cotidiana o si lo hace solo o sola.
Hay escenas que revelan el eterno y siempre sorprendente contraste entre las expectativas y la realidad. Por ejemplo, cuando uno de los huéspedes (no diré cuál para no incurrir en un spoiler) le habla a la cámara de su novia y dice «cuando me levanto vuelvo a escoger estar con ella; ella es la que está en mi corazón». Mientras, la aludida está protagonizando todo lo que es un calugazo con uno de los tentadores. Luego, la misma chica abre su corazón y confiesa: «Una parte de mí solo quiere verlo portarse mal».
El hecho de que se trate de una producción binacional no impide que esté muy «mal pelado el chancho» en términos de casting. Por ejemplo, entre los tentadoras hay dos chilenas, pero como parte de los tentadores ni siquiera asoma la nariz un connacional. Hay argentinos en su gran mayoría, junto a un italiano, un mexicano y un brasileño. Se confirma lo lejos que estamos los varones nacidos en esta tierra de ser una potencia latinoamericana como conquistadores.
Hay escenas fuertes. No al nivel del reality «Acapulco shore», en el que los pixeles, si es que aparecen, no logran tapar mucho.
¿Podría replicarse esto, pero con jugadores y jugadores locales? Tengo el escenario perfecto: Isla de Pascua. ¿Los dueños de casa? El hoy diputado Hotuiti Teao y su señora, Francisca Ayala. Como parejas que se someten a esta prueba límite, tres duplas amorosas: Pangal Andrade y Melina Noto, Camila Andrade y Francisco Kaminski, Gonzalo Valenzuela y Kika Silva.


