Vi en mi papá y mi mamá cómo se deterioraron físicamente y a mí eso me pegó súper fuerte, admite
Desde hace tres años es instructora de pilates y ahora trae a Chile una disciplina llamada lagree. Ella también será profesora en su centro.
Para Macarena Ramis (51), el deporte se transformó en algo mucho más significativo que una actividad que realiza un par de veces a la semana. En pocos días, la comunicadora abre su propio estudio de lagree -método de entrenamiento de alta intensidad y bajo impacto-, desde hace tres años es instructora de pilates y ahora también será profesora en su propio emprendimiento. Apoyada por su marido, que es su socio, y su hija mayor, que la ayudó con el plan de negocios, ahora la vida de Maca Ramis está abocada al deporte.
Retrocediendo en su historia, la comunicadora, que fue parte de diversos programas de TV, detalla dos situaciones que la marcaron. Hace unos ocho años le descubrieron dos hernias y luego acompañó a sus padres cuando vivieron complicaciones de salud. ‘Cuando me encontraron estas hernias, una cervical y otra lumbar, apenas me podía agachar, me paseaba en las noches por el dolor; fue muy desesperante. Todos me recomendaron operarme hasta que un entrenador del gimnasio me aconsejó sacar musculatura y que con eso se me iban a pasar los dolores. Cuento corto, me funcionó maravilloso. Nunca más sentí dolor y no me operé. Más que lograr cambios estéticos, se logran cambios a nivel de salud. Mi marido trabaja un montón, pero dentro de sus prioridades está hacer deporte, y mis niñitas también son deportistas'.
Ramis añade que ‘cuando uno es más grande, hasta te cuesta pararte de la silla. Y ahora subo la escalera de mi casa como si nada y soy mucho más ágil. Yo lo viví en carne propia: vi a mi mamá enferma, postrada, es cierto que uno va perdiendo la musculatura (…) yo vi en mi papá y mi mamá cómo se deterioraron físicamente y a mí eso me pegó súper fuerte. Me siento cómoda con mi cuerpo, pero es más allá de que me pueda gustar cómo me veo, me siento cómoda porque me puedo mover, porque puedo hacer de todo y no tengo problemas físicos de ningún tipo. Quiero poder estar con mis hijas en todas'.
Su camino como instructora de pilates comenzó por curiosidad. ‘Como me gustaba tanto y pensaba que lo podía hacer mejor como alumna, me certifiqué en distintas formas de hacer pilates y hace tres años puse un estudio de pilates reformer en mi casa. Y el año pasado, durante un viaje en Estados Unidos, encontré un estudio de lagree. Y como soy muy curiosa, reservé clases y rayé; me encantó'.
En otros viajes, Ramis buscaba insistentemente lugares para practicar lagree, ya que en Chile no existe, hasta ahora, esta disciplina. Tanto le interesó que en marzo viajó hasta Ciudad de México y se certificó en esta disciplina. ‘No es llegar y abrir un estudio de lagree. Todo se hace a través de ellos, tú pagas una licencia y le compré los equipos a Sebastien Lagree, el creador de esta disciplina'. ‘Ha sido mucha pega con los trámites, nada es tan fácil, pero ha sido muy gratificante ver la evolución de todo. Ahora que me llegaron los equipos, estoy alucinada. Creo que a la gente que le gusta el deporte va a encontrar un espacio súper atractivo acá', señala.
¿Usted sabía que tenía espíritu docente?
‘No, no sabía que era capaz de enseñarle algo a alguien. La primera vez que hice un curso de pilates me dijeron que mi capacidad de comunicación era muy buena. Y claro, creo que soy buena transmitiendo un mensaje. Yo tengo alumnas de todas las edades, han pasado años, y ellas siguieron yendo a mi casa, donde tengo un estudio bien piñufla, y creo que deben sentirse cómodas conmigo. Sé que puede sonar a discurso, pero es súper gratificante ver la evolución de los alumnos. Yo tengo una alumna con prótesis de cadera, otra con una lesión en el brazo, y cuando ellas avanzan, me siento súper bien por haber logrado que se sientan mejor con su cuerpo'.
¿Cómo ha sido emprender?
‘Obvio que existe el miedo, pero creo en el proyecto 100% porque la gente cada vez más quiere hacer deporte. Por otro lado, mi marido es mi socio en este negocio, así que ahí recibí ayuda. Y si él no me creyera, no me banca por la buena onda, jajajá. Además, para arrendar el local, me pidieron mostrar el proyecto entero, cómo iba a funcionar y cuánto iba a vender. Emilia, mi hija, que estudia global business, ha sido súper importante. Ella me asesoró para saber cuánta plata necesitaba y armó el plan de negocios. Estoy muy agradecida por las oportunidades que te da la vida. Sigo con ganas de hacer cosas, con ganas de cambiar el rumbo, y eso me hace muy feliz'.


