El alemán tardó un par de segundos en darse cuenta de que el título era suyo
A los 29 años, suma ahora dos Grand Slam y ambos llegaron esta temporada: Roland Garros y Nueva York.
Alexander Zverev necesitó unos segundos más que todos los presentes para darse cuenta. Había terminado el partido, Ben Shelton ya estaba vencido y el Arthur Ashe empezaba a asumir que el campeón era alemán. Zverev, en cambio, retrocedió detrás de la línea de fondo como si todavía faltara otro punto. Miró alrededor, entendió por fin lo que había ocurrido y recién entonces levantó los brazos. Una escena insólita para cerrar uno de los triunfos más importantes de su carrera.
El alemán derrotó este domingo al estadounidense por 6/3, 7/6, 5/7 y 6/2. Y conquistó por primera vez el US Open, seis años después de aquella final de 2020 que perdió ante Dominic Thiem tras ir dos sets arriba. Esta vez no dejó escapar la ventaja. Ganó el primer parcial aprovechando un comienzo nervioso de Shelton, jugó un tie break casi perfecto en el segundo y soportó la reacción del local en el tercero. En el cuarto volvió a quebrar temprano, después de un intercambio de veinticinco golpes, y manejó el cierre con la experiencia de quien ya conoce los dos lados de una final grande.
«Sé que hoy el 99,9% quería que ganara Ben, así que primero tengo que pedir perdón», bromeó durante la ceremonia. El público neoyorquino había empujado con todo a Shelton, que buscaba terminar con veintitrés años sin un campeón estadounidense masculino de Grand Slam. Zverev agradeció igualmente el ambiente y después giró hacia su familia y su equipo. «Creo que 2026 es el resultado de todos los años que pasaron antes», resumió.
No exageraba. A los 29 años, Zverev suma ahora dos Grand Slam y ambos llegaron esta temporada: Roland Garros y US Open. También fue finalista en Wimbledon y semifinalista en Australia, para completar los cuatro grandes de 2026 con 25 triunfos y apenas dos derrotas. Su currículum ya incluía el oro olímpico de Tokio, dos ATP Finals y siete Masters 1000. Con Nueva York elevó a 26 sus títulos en el circuito.
La victoria tiene además un sabor especial por lo ocurrido en este mismo estadio en 2020. Entonces estuvo a dos puntos del título frente a Thiem y terminó perdiendo una final que parecía ganada. Seis años después regresó para levantar la copa que le faltaba y embolsar US$5,5 millones, en un epílogo bastante más amable. Lo único que le faltó fue enterarse a tiempo.


